Un poco sobre mi

Mi vida dio un giro significativo cuando mis hijas, que en ese momento tenían 7 y 9 años, fueron diagnosticadas con la enfermedad celíaca. Aunque mi marido y yo portamos el gen, afortunadamente no hemos desarrollado la enfermedad. Este diagnóstico me obligó a cambiar radicalmente mi forma de cocinar, eliminando el gluten y evitando cualquier posible contaminación cruzada.

A raíz de esta experiencia, me sumergí aún más en el mundo de la alimentación. Siempre me ha gustado leer y estudiar sobre este tema, así que decidí reciclarme profesionalmente y formarme como dietista.

Hoy, mi mayor motivación es ayudar a las personas a mejorar su bienestar a través de cambios en su alimentación, ya sea para perder peso o para adoptar hábitos más saludables.

Desde mi punto de vista, aunque hay muchos factores en la vida sobre los que no tenemos tanto control y que influyen en nuestra salud, la manera en que nos alimentamos y el estilo de vida que elegimos son áreas donde tenemos una influencia directa. La alimentación es un componente crucial, aunque no el único, para una vida saludable. Para muchas personas, mejorar su dieta puede ser el primer paso hacia un cambio más amplio en su estilo de vida. A veces, al cambiar una pieza del rompecabezas, las demás comienzan a encajar por sí solas.

¿Cuándo empezamos?